Carta abierta a Zapatero y Rajoy

 

Luis María Ansón

El Mundo, 22/05/2011.

 

Señor presidente del Gobierno, señor presidente del PP…

 

¿De verdad que no se os cae la cara de vergüenza al contemplar la desmesura de la campaña que habéis protagonizado? ¿De verdad que os parece de recibo el dinero despilfarrado al servicio de vuestra vanidad? La función de los partidos políticos y del Gobierno en la democracia pluralista consiste en solucionar los problemas de los ciudadanos. En España os habéis convertido no en una solución a esos problemas, sino en un problema más. Esa es la pura realidad. Según el CIS, entre los diez grandes problemas que atosigan a los españoles, la clase política ocupa el tercer lugar y el Gobierno, el quinto. ¿Pero de verdad que no se os cae la cara de vergüenza?

 

Con 5.000.000 de parados sobre los hombros de España, con cerca de 400.000 empresas cerradas, con la incesante caravana de los eres, con la espada de Damocles de la operación rescate pendiendo sobre Moncloa, habéis celebrado cerca de 20.000 mítines. Nada os ha importado el derroche económico de alquilar plazas de toros y escenarios faraónicos con pantallas gigantes de televisión y una megafonía que no podría pagar el Boss, el mismísimo Bruce Springsteen. Los viajes incesantes, las opíparos comilonas, los aviones privados, la parafernalia de las banderas y los obsequios, el número abrumador de los carteles y los anuncios, el asfixiante buzoneo, la apoteosis de los teléfonos móviles, todo ello y cien gastos más han vertebrado el derroche insultante en plena crisis económica.

 

Y no, no pagan los afiliados a vuestros partidos. Pagan los ciudadanos a través de los impuestos casi confiscatorios con que nos desangráis a los españoles. Porque el 90% de los gastos de los partidos se sufragan con subvenciones directas o indirectas de las tres administraciones. Y todo eso, mi querido presidente del Gobierno, mi querido presidente del Partido Popular, lo hacéis sin el menor pudor, con el cinismo elevado al cubo. Elena Salgado ha aumentado la subvención pública a los partidos, para las urnas de este 22-M, en un 9% sobre lo que se derrochó hace cuatro años. Total, unos 25.000.000 de euros para el bolsillo de socialistas y populares. Toma del frasco público, Carrasco.

 

No termina ahí la mamandurria. Mañana, vuestros partidos cobrarán 276 euros por cada concejal electo, un 9% más que hace 4 años, es decir otros 14.000.000 de euros para la hucha partidista, que se engrosará además con 0´55 euros por cada voto conseguido, es decir otros 9.000.000 de euros en beneficio del PSOE y el PP.

 

¿De verdad que no os da vergüenza el espectáculo que habéis ofrecido a los ciudadanos con esta campaña disparatada, con tantos gastos desenfrenados? Y, claro, al margen de las manipulaciones del agit prop comunista y del rubalcabeo para disimular los grandes problemas nacionales, el ciudadano medio se está tirando a la calle porque desea protestar de los abusos inadmisibles de los partidos políticos y de la implacable vanidad de sus dirigentes.

 

Hay un clamor popular que exige la regeneración, la democratización de los partidos políticos. Y eso pasa, en primer lugar, por una ley que prohíba a los partidos gastar un euro más de lo que ingresan a través de las cuotas de los afiliados y, tal vez, del 0´7% que se arbitre en el casillero correspondiente de la declaración de la renta a rellenar voluntariamente.

 

Después habrá que desburocratizar el país y reducir el gasto público en un porcentaje no inferior al 25%. El hartazgo popular es tan grande que bordeamos el riesgo de fórmulas totalitarias como ocurrió tras la I Guerra Mundial. Y no. Los partidos políticos son imprescindibles en una democracia pluralista. Lo que hay que hacer es embridarlos, limitarlos, regenerarlos, democratizarlos, para evitar los abusos que padecemos todos.

 

Si se quiere evitar un estallido social de consecuencias impredecibles, escribía yo hace seis meses, habrá que instalar a los partidos en el lugar que les corresponde y sacar a la clase política de la anosmia económica. Ese es vuestro desafío, señor presidente del Gobierno, señor presidente del Partido Popular. En lugar del despilfarro y la suntuosidad, deberéis retornar vosotros y vuestros partidos manirrotos a la austeridad y a la contención.

El Pensionazo y la rumbosa De la Vega

Artículo publicado en su blog  por Inocencio Arias, ex-subsecretario de Exteriores y ex embajador ante Naciones Unidas, el día 18 de mayo de 2010.

 

Hace un año, como Cónsul en Los Ángeles, quise hacer mi visita anual a Arizona, estado situado en mi demarcación. Quería hablar con las autoridades, ver posibilidades de cualquier tipo para España y, sobre todo, ayudar a una quincena de descendientes de españoles ansiosos por obtener la nacionalidad al amparo de la reciente Ley de la Memoria Histórica... Siendo personas de edad, tomar el avión hasta Los Ángeles resultaba un engorro para ellos y concluí que no se me caían los anillos si me presentaba solo en Arizona, los citaba en el hotel y les ayudaba a rellenar formularios etc...

Para mi estupor el Ministerio me dijo que no había dinero para mi viaje. El coste de mi desplazamiento era modestito, vuelo en turista, una noche en un hotel discreto, un par de taxis y dos comidas. En resumen, unos 465 euros, cifra un tanto ridícula para cubrir los objetivos que menciono. Deduje que las cosas estaban muy mal en Exteriores, que pena.

Hace días, regresé jubilado desde Los Ángeles. Un viaje, con escala, de 17 horas. Los tiempos son austeros y el Ministerio ha decidido que los diplomáticos que se jubilan, aunque realicen un desplazamiento de 17 0 22 horas, han de viajar en turista. Esto es nuevo, los subdirectores de los Ministerios y no hablemos de la gente de las Autonomías siguen desplazándose en 'business' en tramos de siete horas. Colegí que era un nuevo mazazo a la profesión diplomática pero que estamos en crisis y hay que apretarse el cinturón.

Llego a Madrid y leo que debuto en mi condición de jubilado con congelación de la pensión. Esto es más serio aunque, razoné de nuevo, todos tenemos que sacrificarnos para enderezar el país.

Pero hete aquí que voy al Ministerio, donde el ambiente hierve con el recorte salarial de los funcionarios . Y te cuentan cosas, bastantes. Una interesante son los viajes de la señora De la Vega. Parece que nuestra elegante (lo digo sin sorna) y frugal (esto lo digo con sorna) vicepresidenta ha descubierto los encantos de Nueva York. Y se monta un viaje con pretextos dispares, un concierto en la ONU patrocinado por España, la organización de un seminario sobre la transición española, etc... Parece que hay más.

No cuestiono que De la Vega acuda a la atractiva y consumista Nueva York para algo que beneficie a nuestro país (aunque, en época de vacas flacas, sea discutible, la necesidad de la presencia de toda una Vicepresidenta en un seminario a los 25 años de la transición celebrado en español y para un puñado de universitarios). Al contrario, si el asunto es de relieve lo aplaudo. Pero resulta que la Vicepresidenta no se anda con chiquitas. Se lleva el avión oficial, el grande, la acompañan un mínimo de cuarenta personas, lo que significa un mínimo de 400 dólares de hotel por persona cada día, dietas, etc...

 

La vicepresidenta , el embajador español en Washington, Jorge Dezcallar y el director de la Hispanic Society of America, en Nueva York | EFE

 

Todo resulta frívolo y contradictorio con lo que proclama el Gobierno o su partido. Poco serio ¿Tiene la Vicepresidenta que ir a un concierto en Nueva York con cuarenta personas, utilizar el avión grande, acudir con una corte a hoteles de postín, etc... con la que está cayendo? ¿Cuántos sobran? Como diplomático casi me da igual, aunque sus dos rumbosos periplos hayan coincidido con lo que se me negó a mi. Como ciudadano y contribuyente creo que la Vicepresidenta o el Gobierno me está tomando el pelo.